Archivo de la categoría: Terapia del mandala

Información sobre los mandalas como forma de terapia

Creando un mandala: el largo camino hacia el centro

Mandala: Hacia la luz. Sílvia Sánchez

Hacia la luz. Sílvia Sánchez

Tiene algo de especial el simple hecho de trazar un círculo, un gesto que el ser humano ha realizado desde siempre. Y para hacerlo has de estar concentrado,  si no es así la forma resultante se aparte de la perfección, significado inherente al círculo. Es como si, cuando el centro está desviado se deformara todo el exterior. No podemos estar distraídos por algo externo. El corazón de todos los mandalas está en el punto central.

Un círculo con un punto en el centro se encontró grabado en unas tablillas mejicanas de , hace  50.000 años. Es el símbolo que se utiliza en Astrología para dibujar al Sol y el que se utiliza para designar el hidrógeno, el elemento número uno, el elemento que mantiene vivo a nuestro Sol, igual que él mantiene viva nuestra Tierra.

Muchos elementos tienen como base un núcleo alrededor del que gira todo: átomos, células, sistemas solares, galaxias y el propio ser humano.

Desde antiguo hemos dibujado el círculo, en cuevas, en el suelo, hemos pintado mandalas en las puertas de las casas, nos hemos colocado anillos, pulseras o  collares. Más adelante construimos catedrales con grandes rosetones.

Y parece que en todos los lugares y épocas se ha señalado dónde estaba el centro, los griegos, por ejemplo, pensaban que estaba en Delfos. Bien, parece fue Zeus que así lo creyó. Y allí construyeron un templo en homenaje a Apolo y colocaron una gran piedra: “omphalos”, que significa centro del mundo.

Mandala: señalando el centro. Sílvia Sánchez

Mandala: señalando el centro. Sílvia Sánchez

 

Para el pueblo judío el centro estaba en el monte Tabor, el lugar de la Trasfiguración de Cristo.

Para Jung, que trabajó de forma muy práctica con el tema del mandala  (círculo sagrado en sanscrito) el círculo es una imagen arquetípica de la totalidad de la psique, el símbolo del sí mismo

 El punto es la conciencia de ser un individuo en relación a algo y lo que queda fuera del círculo es aquello que no nos pertenece,  que no tiene nada que ver con nosotros y nuestra propia forma de pensar. Porque si el círculo se hace demasiado permeable, se pierde el centro. Aunque el círculo es limitado, también es eterno por eso mismo tiene significado divino y espiritual. Podemos hacer ese ejercicio de autoexploración eternamente.

Mandala de hielo. Sílvia Sánchez

Mandala: el hielo crea un mandala. Sílvia Sánchez

 Como hemos visto en el pasado había un centro común para todo un colectivo, más tarde el ser humano ha buscado la propia identidad diferenciándose del resto.

Mandala y luz

Mandala: oscuridad y luz. Sílvia Sánchez

Einstein afirmaba que los seres humanos sufrimos una especie de ilusión óptica, que nos vemos separados en vez de formar parte de un todo y que  nuestra tarea deber ser liberarnos de nuestras prisiones y ampliar nuestro círculo, de modo que cada uno abarque a todas las criaturas vivientes. Y agregaba: aunque no se consiga totalmente, aspirar a ello, forma parte de la liberación.

 

Una propuesta es la de realizar un templo personal. Si es posible en el exterior, dibujar en el suelo de una terraza o en el campo un gran círculo y situar algo representativo en el centro. Un lugar señalado y significativo  en el que podamos entrar.

Mandala de Sílvia Sánchez

Mandala: espiral hacia la luz. Sílvia Sánchez

Otro trabajo práctico para hacer con los mandalas,  ligado con lo dicho anteriormente, es llevar una libreta y dibujar diariamente o lo más a menudo posible un mandala. Escribir algo de lo observado y sobre todo verlo como un proceso de integración. Se trata de aceptar todo de uno mismo para poder elevar la conciencia hacia la conexión con Todo.

Hemos de pasar por todas las fases de reconocer, aceptar, coordinar, integrar y llegar a la sintésis.

Y en esta última fase,  sintiéndonos únicos,  al mismo tiempo sabemos que somos parte de algo mayor. Cómo el Sol alrededor del que gira un sistema, pero por otra parte ese mismo Sistema,  con el Sol en el centro,  gira formando parte de una Galaxia, que es sólo una pequeña parte de un Sistema mayor. Y así hasta el infinito.

Mandala y luz. Sílvia Sanchez

Mandala:la oscuridad sirve a la luz. Sílvia Sánchez

Creando un mandala: la naturaleza como inspiración

mandala flor-joya

mandala flor-joya

La naturaleza ha sido para el hombre fuente de inspiración y lo podemos ver a lo largo de la historia del arte. Por otra parte, los mandalas simbolizan la pauta fundamental que late en todo lo creado. Un núcleo inmóvil, como en el átomo y los electrones girando a su alrededor; o un centro, aparentemente inmóvil, nuestro Sol y los planetas danzando en torno a él.

Del centro del mandala  parte la multiplicidad que toma diferentes formas. Ese centro o unidad primordial contiene todas las posibilidades que se van manifestando. Es como la semilla de una planta, a partir de la que se irán formando las hojas, las ramas, las flores y sus frutos.

La circunferencia del mandala representa, entre otras cosas, el movimiento circular que no tiene principio, ni fin. Es un movimiento perfecto y eterno. En la naturaleza está siempre presente, en los cambios de las estaciones, en la noche y el día, en el crecimiento de animales y plantas, que pasan por diferentes estados desde el nacimiento a la muerte. Pero, también, vemos el desarrollo a partir de un centro o rodeando un centro, en los cristales de nieve, en los remolinos del agua, en la forma que cristalizan algunos minerales, las telas de araña, etc..

 

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Es fácil encontrar a nuestro alrededor formas que nos inspiren en la creación de un mandala. Podemos salir a pasear por el campo y recoger alguna flor, los pétalos que parten del centro o crecen a su alrededor, como en las rosas; u observar el tronco cortado de un árbol, con sus anillos de crecimiento. Cualquier fruta que haya en la cocina nos puede servir, cortándolas por la mitad, veremos el centro, dónde en algunas se encuentran las semillas (como en la manzana).

 

En  las naranjas, al cortarlas, vemos sus gajos transversales que parten del centro. Los frutos son un ejemplo interesante para experimentar con la creación de mandalas. La piel que las protege y delimita, la carne interna y las semillas.

granada

 

A continuación inserto dos ejemplos que pueden servir de orientación.

En el primero he partido de la granada, una fruta con una interesante disposicion interna de sus granos.

 

 plantilla mandala: fruto interno-fruto externo

 

 

 

 

 El segundo ejemplo es el de una flor de cinco pétalos, el cinco es un símbolo de armonía y protección.

 

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 mandala flor-joya

 

Creando un mandala: mi propio modelo

 

 

 

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Mandala de transformación

 

A través de la estructura circular del mandala podemos explorar procesos o temas que nos interesen. El mandala posee un principio ordenador en su diseño, que ayuda a expresar nuestros anhelos o expectativas de crear también una estructura interna armónica.  Podemos, así, conectar un momento de cambio en la vida con la creación de un mandala. Y nos servirá para explorar a través de la expresión plástica procesos internos latentes. La forma de trabajarlo puede ser la siguiente.

- Nos dejamos llevar por la intuición y elegimos un tema que nos interese. En este ejemplo he trabajado sobre la metamorfosis de la mariposa en cuatro etapas. La división o irradiación en cuatro tiene que ver con procesos de materialización, ya que la unión del círculo y el cuadrado simbolizan la relación entre la Tierra y el Cielo. También la línea vertical y la horizontal, que originan la cruz, se relacionan con la orientación de la vertical hacia lo espiritual, y la orientación de la horizontal hacia el mundo material. 

 

esfozo 1, metamorfosis de la mariposa
esfozo 1, metamorfosis de la mariposa

- Hacemos tantos esbozos como necesitemos hasta tener la idea clara. En este ejemplo he variado el dibujo en los dos esbozos que previamente he escogido entre otros muchos. En Metamorfosis 1, la transformación desde el huevo, la oruga, la crisálida y finalmente la mariposa va en sentido antihorario. El movimiento retrógrado tiene que ver con llevar experiencias de la vida al nivel espiritual. Esta secuencia estaría bien para adultos mayores o individuos que están en un momento de duelo o de dejar ir. En Metamorfosis 2, la transformación es en sentido horario o directo, simboliza que la personalidad o el espíritu se manifiesta. Sería interesante este movimiento cuando queremos materializar alguna idea, o también para las personas jovenes que están en procesos de autorrealización.

 – Realizamos a lápiz el dibujo y con papel vegetal lo calcamos con rotulador permanente. En este proceso podemos hacer algún cambio en algun detalle o añadir algun pequeño elemento.

- Finalmente , podemos fotocopiar varias veces el modelo calcado en papel blanco; y así,  probar con diferentes coloreados o compartir este diseño con otras personas.

 

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Mandala de transformación 2

Creando un mandala: inspiración en otro mandala

 Ha llegado el momento, quizá después de experimentar con el coloreado de mandalas, de crear un mandala propio. Estos consejos van destinados a aquellos que no se consideran demasiado creativos o dudan de sus habilidades artísticas.

Una pauta para empezar es escoger una plantilla simple y añadir nuevas líneas o motivos que encajen con el modelo. Esto te va a ayudar a adquirir más seguridad. Se trata de perder el miedo a inventar, no pasa nada si no quedas contento con los primeros intentos.

Y una segunda opción muy interesante es inspirarse en algún modelo que te haya gustado. Puedes, mientras la calcas en papel vegetal,  ir haciendo algunas modificaciones; o bien basándote en la plantilla hacer los cambios directamente mientras la copias en una hoja. Si haces el modelo en papel vegetal después se puede fotocopiar en un papel apropiado y colorearlo.

Un modelo original, dos versiones distintas

Mandala estrella (dos versiones de la misma plantilla)

 Sobre la obra modificada que has realizado, puedes buscar infinitas variaciones. Cálcala cuantas veces quieras, primero en lápiz, después lo pasas a rotulador permanente y sobre esa base haces las fotocopias.

Puedes ir atreviéndote a añadir o quitar líneas y formas, hasta que tu obra sea totalmente diferente al original

 

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Mandala estrella, mandala flor (variaciones)

 

 

Creando un mandala: el coloreado

 

Mismo modelo, diferentes pintores

el mismo modelo, diferentes pintores

 El trabajo con mandalas se está utilizando en ámbitos diferentes. En la pedagogia  hay experiencias muy interesantes, una de las iniciadoras del coloreado demandalas ha sido Marie Pré, una pedagoga francesa que basándose en los actuales conocimientos de la  Neuropedagogía, ha expandido el uso del dibujo centrado o mandala para que los escolares no estén tan dispersos en las clases. También en las Residencias para adultos mayores  animadores o arteterapeutas usan estos dibujos para que los usuarios de estos centros se relajen y potencien sus capacidades y habilidades. El coloreado de mandalas es adecuada para la mayoria de personas.

 

En la actualidad se han ido editando muchos libros de mandalas con plantillas para colorear y también hay muchos modelos que se pueden descargar desde Internet. Está bien comenzar por esta práctica, sobre todo si hace tiempo que no se pinta o se duda de tener habilidad para las artes plásticas. El coloreado tiene otro beneficio, relaja más que la creación de un diseño propio. De todas formas, siempre ponemos algo personal en el hecho de escoger una imagen u otra.

 

Podemos dejarnos guiar por la intuición tanto en la elección del modelo como en los colores a utilizar. También podemos probar con diferentes técnicas, los lápices de colores de toda la vida, los lápices acuareables y el pastel , que es adecuado porque se pueden hacer fondos suaves y después intensificarlos con otros materiales. Se puede fotocopiar o copiar en un papel más grueso también podemos pintar con acuarelas. Todo esto nos permite experimentar y perder el miedo. El mandala es un modelo perfecto y ordenado, y los resultados suelen ser muy bellos. Y si aún así, no se queda uno satisfecho se puede hacer otro intento con el mismo diseño.

Una vez concluido se mira la obra tomando la postura de un observador lo más objetivo posible, si se ha hecho la actividad en grupo siempre habrá opiniones de los demás que nos sean útiles. Se busca una sensación global al mirar el dibujo y se puede hacer un intento de autodiagnóstico, mirando qué gamas de colores hemos utilizado, bien en la gama de los fríos (azules, violetas, verdes) o en la gama de los cálidos (carmines, rojos, anaranjados). Es igualmente importante la forma de combinarlos, contrastados, jugando con matices dentro de un mismo color,o si el resultado es más luminoso u oscuro. En todo esto lo importante es la sensación que tenemos, no se trata de ser demasiado críticos, no estamos tratando de hacer una obra de arte sino algo que nos ayude a contactar con el momento actual.

Hay otra forma interesante de escoger las plantillas y hasta los colores, convertir esta práctica en algo con una intención terapéutica. Sabemos que el mandala concentra y tranquiliza, que ayuda a conectar ambos hemisferios, ya que como tiene un orden interno satisface al hemisferio izquierdo y como tiene una parte artística gusta al derecho. Todo ésto convierte al trabajo con mandalas en una terapia artística. Si añadimos una intención personal y buscamos aquellos diseños y colores que nos puedan ayuda en la situación en la que cada uno se encuentra puede ser todavía más acertado. Podemos elegir diseños geométricos y colores fríos cuando necesitamos estructura interna,  porque las emociones nos desbordan o estamos pasando por un periodo de reorientación, y son apropiados en la etapa de la adolescencia. Los colores cálidos y  diseños más libres y fantasiosos son indicados en momentos más depresivos o también podrían ser indicados para personas mayores. Igualmente a los niños les interesaran mandalas basados en cuentos, con ilustraciones divertidas, que igualmente les ayudan en la concentración.

 

Para concluir y en relación al coloreado de mandalas y adultos mayores, cuando hay limitaciones añadidas al hecho natural de envejecimiento, como la falta de visión, artrosis, Parkinson, son apropiados modelos de líneas claras y zona amplias. Se puede probar con lápices de colores y si la persona ha perdido precisión y habilidad, intentarlo con barritas de ceras o pastel, éste último no requiere tanta precisión en el trazo y se puede trabajar con los dedos.Hasta adultos mayores con demencia senil o Alzheimer conservan en estados bastante avanzados de estas enfermedades la capacidad de colorear un mandala.

Aquí va un ejemplo de mandalas pintados por adultos mayores

 

 Modelos coloreados por adultos mayores

 

 

 

Los mandalas en la escuela

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Durante mi estancia en Finlandia hice prácticas en una escuela bilingüe (con estudiantes de habla inglesa y finlandesa) de la ciudad de Espoo, “Postipuun Koulu”. El curso al que yo di clases era el de 4º de primaria, con niños y niñas de 10 años. Los alumnos eran muy obedientes, con grandes capacidades intelectuales y muy trabajadores pero tenían una gran necesidad: saber trabajar en grupo y confiar los unos en los otros. Entonces fue cuando decidí preparar unas sesiones de mandalas para trabajar esa competencia.

 

Los objetivos de las sesiones eran que aprendieran a trabajar en grupo, a expresar sus sentimientos a través del arte, a concentrarse, a entender y respetar al otro, etc.

 

Primero hice una introducción del concepto de mandala, que ninguno de ellos conocía. Los alumnos estuvieron escuchando atentamente mis explicaciones y pudimos encontrar ejemplos de mandalas en la naturaleza entre todos.

 

Una segunda etapa fue conocer el significado de los mandalas y su utilidad. Después les enseñe diferentes dibujos de mandalas que fuimos colgando por la clase. Entre algunos voluntarios también dibujamos un mandala simple en la pizarra.

 

A continuación, ya empezamos a preparar la realización de mandalas en grupos de cuatro alumnos. Después de algunas recomendaciones como empezar por el centro e ir avanzando hacia fuera,  empezaron el dibujo del mandala. manda42

 

Al principio del procedimiento,  los niños y niñas empezaron a dibujar sus propios mandalas con la excusa de practicar el círculo que tenían que hacer con el compás. Al principio deje que se familiarizaran con los mandalas y después pedí que empezaran ya con el mandala grupal.

  

 

  Algún grupo dijo que pondrían elementos de los mandalas que habían hecho los individuos del grupo.  Yo dije que eso no seria un trabajo propiamente de grupo sino la unión de trabajos individuales, que no es lo mismo. Les costó ponerse de acuerdo. Como he dicho antes, tenían una gran facilidad para trabajar individualmente y eran lo bastante inteligentes como para cuando se les proponía trabajar en grupo hacer trabajo individual y juntarlo pareciendo así que lo habían hecho en grupo. Poco a poco entendieron que el mandala grupal tenía que ser en grupo verdaderamente, sin trampas.

 

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 Una vez tuvimos los mandalas grupales dibujados, tocaba pintarlos. Para evitar que los líderes de la clase y los niños y niñas más rápidos y con una personalidad más fuerte hicieran todo el trabajo, les di una instrucción: cada niño solo podía utilizar un color. Así lo fueron discutiendo entre ellos y al fina, ya sin hablar, se entendían y acabaron de pintar sus mandalas.

 

Al final,  quedaron unos mandalas preciosos. Los colgamos en la pizarra y cada grupo nos contó al resto sus sentimientos en todos los pasos de la realización del mandala grupal. Fue una experiencia muy provechosa para mi y para ellos.

 

Iris Casabona Sánchez, licenciada en Pedagogía. 

 

 

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Si quieres comprender el punto, explora el círculo

Terapia del mandala en grupo

Terapia del mandala en grupo

Mandala, es una palabra en sánscrito que significa círculo mágico. Esta forma ha estado presente en toda la historia de la Humanidad. Se han encontrado espirales y círculos, pintadas o gravadas , en el arte paleólitico. Y, de una forma menos evidente, en las plantas de la mayoría de catedrales y templos,  y en la construcción de ciudades tan antiguas como Roma o más modernas como Washington.

Es en Oriente, dónde no ha perdido nunca su importancia, se encuentran los mandalas tibetanos en arena, los círculos Zen caligrafiados y  los yantras.

El mandala tibetano, budista e hindú, se realiza para que en la creación o en la contemplación se posibilite encontrar el camino hacia el centro sagrado (la Flor de oro, la Luz del Cielo, el Castillo amarillo, muchos son sus nombres)

En la cultura occidenal y cristiana tenemos los rosetones, en el centro se sitúa a Cristo o a la Virgen María. Lo mismo que en las mandorlas, la intersección de dos círculos, dónde se suele esculpir o pintar la figura de Cristo. La misma forma se encuentra en algunas iglesias medievales en forma de laberintos circulares.

C.G.Jung recogió toda esta tradición y la trasladó al lenguaje psicológico y moderno. Para él, el mandala es una forma arquetípica que simboliza el Si mismo, la totalidad de la personalidad. Durante una época en la que se sentía desorientado, trás la ruptura con Freud, dibujaba en un cuaderno un mandala diario. Entonces, se dió cuenta de que a través de estos dibujos podía diagnosticar las disarmonias en su proceso de individuación, al mismo tiempo, el dibujarlos le ayudaba en dicho proceso de llegar a ser un individuo, alguien completo y no divisible.

Es clara la relación del mandala o psicocosmograma y otro lenguaje simbólico, la astrologia. El zodiaco es una división de la totalidad expresada a través del círculo. En la historia de la astrologia, está presente la búsqueda del ser humano de un orden, que él veía en el cielo a través de los movimientos planetarios; en oposición, con el caos que reinaba en la Tierra. Y ha buscado a lo largo de los siglos, en esas leyes cósmicas, un sentido al proceso de cambio en la Tierra.

Los lamas tibetanos, según le explicaron a Jung, crean un mandala cuando el equilibrio psicológico del grupo se ha perturbado; o, cuando un pensamiento particular no se puede expresar porque no está aún contenido en la sagrada doctrina y ha de ser buscado. Así, el mandala, sirve como forma de restablecer el orden anterior y también sirve al propósito creador de dar expresión y forma a algo que es nuevo, único, pero aún no existe.

En los mandalas está claramente diferenciado el punto central, su irradiación desde dicho centro, y la delimitació externa o circunferencia. El punto central es el núcleo espiritual energético. La irradiación tienda hacia el contorno, enlazando lo interno con lo externo. La circunferencia protege y también es símbolo de lo infinito, y desde ella se puede volver al núcleo más íntimo.

De hecho, los mandalas se pueden pintar desde dentro hacia fuera o al revés, dependiendo de lo que se intente potenciar: extroversión o la introversión.Bien la conexión con el mundo interno en el segundo caso, o se intente potenciar la expansión y la apertura.

En la terapia del mandala, partiendo de un círculo de protección, se plasman sensaciones, imágenes internas, problemas caos, para ir creando un orden. Un orden, que nos remite a los movimientos circulares, cíclicos, rítmico, eternos, de todo aquello que rodea nuestro planeta y a nosotros mismos.

(Ver Agenda)