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Arte, terapia y fiestas tradicionales

En las últimas sesiones de arte y terapia hemos buscado inspiración en una de nuestras fiestas tradicionales: el día de Sant Jordi (San Jorge).

Para adultos mayores es recomendable y sano estar en contacto con las estaciones, con los ritmos del día y del año. Una forma de establecer ese contacto es utilizar las preciosas imágenes, símbolos, significados, que contienen las fiestas tradicionales.

Primero leímos la leyenda de Sant Jordi ; y, a partir de esa historia fuimos pintando con acuarela a sus diferentes protagonistas:

El dragón, la princesa, el caballero

 

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Arte y terapia: la leyenda de Sant Jordi

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La leyenda de Sant Jordi: sesión de arte y terapia

 

Y en otras sesiones, la rosa, un símbolo de amistad, amor, concordia. Una celebración, con sus colores,  que nos acerca a la estación en la que estamos: la primavera.

Hemos pintado con diferentes técnicas.

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Arte y terapia: la leyenda de Sant Jordi

 

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Sesiones de arte y terapia: la rosa

 

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Escribir una leyenda

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Arte y terapia: la leyenda de Sant Jordi

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Sesiones de arte y terapia: la rosa

 

Creando un mandala: la naturaleza como inspiración

mandala flor-joya

mandala flor-joya

La naturaleza ha sido para el hombre fuente de inspiración y lo podemos ver a lo largo de la historia del arte. Por otra parte, los mandalas simbolizan la pauta fundamental que late en todo lo creado. Un núcleo inmóvil, como en el átomo y los electrones girando a su alrededor; o un centro, aparentemente inmóvil, nuestro Sol y los planetas danzando en torno a él.

Del centro del mandala  parte la multiplicidad que toma diferentes formas. Ese centro o unidad primordial contiene todas las posibilidades que se van manifestando. Es como la semilla de una planta, a partir de la que se irán formando las hojas, las ramas, las flores y sus frutos.

La circunferencia del mandala representa, entre otras cosas, el movimiento circular que no tiene principio, ni fin. Es un movimiento perfecto y eterno. En la naturaleza está siempre presente, en los cambios de las estaciones, en la noche y el día, en el crecimiento de animales y plantas, que pasan por diferentes estados desde el nacimiento a la muerte. Pero, también, vemos el desarrollo a partir de un centro o rodeando un centro, en los cristales de nieve, en los remolinos del agua, en la forma que cristalizan algunos minerales, las telas de araña, etc..

 

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Es fácil encontrar a nuestro alrededor formas que nos inspiren en la creación de un mandala. Podemos salir a pasear por el campo y recoger alguna flor, los pétalos que parten del centro o crecen a su alrededor, como en las rosas; u observar el tronco cortado de un árbol, con sus anillos de crecimiento. Cualquier fruta que haya en la cocina nos puede servir, cortándolas por la mitad, veremos el centro, dónde en algunas se encuentran las semillas (como en la manzana).

 

En  las naranjas, al cortarlas, vemos sus gajos transversales que parten del centro. Los frutos son un ejemplo interesante para experimentar con la creación de mandalas. La piel que las protege y delimita, la carne interna y las semillas.

granada

 

A continuación inserto dos ejemplos que pueden servir de orientación.

En el primero he partido de la granada, una fruta con una interesante disposicion interna de sus granos.

 

 plantilla mandala: fruto interno-fruto externo

 

 

 

 

 El segundo ejemplo es el de una flor de cinco pétalos, el cinco es un símbolo de armonía y protección.

 

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 mandala flor-joya

 

Creando un mandala: mi propio modelo

 

 

 

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Mandala de transformación

 

A través de la estructura circular del mandala podemos explorar procesos o temas que nos interesen. El mandala posee un principio ordenador en su diseño, que ayuda a expresar nuestros anhelos o expectativas de crear también una estructura interna armónica.  Podemos, así, conectar un momento de cambio en la vida con la creación de un mandala. Y nos servirá para explorar a través de la expresión plástica procesos internos latentes. La forma de trabajarlo puede ser la siguiente.

– Nos dejamos llevar por la intuición y elegimos un tema que nos interese. En este ejemplo he trabajado sobre la metamorfosis de la mariposa en cuatro etapas. La división o irradiación en cuatro tiene que ver con procesos de materialización, ya que la unión del círculo y el cuadrado simbolizan la relación entre la Tierra y el Cielo. También la línea vertical y la horizontal, que originan la cruz, se relacionan con la orientación de la vertical hacia lo espiritual, y la orientación de la horizontal hacia el mundo material. 

 

esfozo 1, metamorfosis de la mariposa
esfozo 1, metamorfosis de la mariposa

– Hacemos tantos esbozos como necesitemos hasta tener la idea clara. En este ejemplo he variado el dibujo en los dos esbozos que previamente he escogido entre otros muchos. En Metamorfosis 1, la transformación desde el huevo, la oruga, la crisálida y finalmente la mariposa va en sentido antihorario. El movimiento retrógrado tiene que ver con llevar experiencias de la vida al nivel espiritual. Esta secuencia estaría bien para adultos mayores o individuos que están en un momento de duelo o de dejar ir. En Metamorfosis 2, la transformación es en sentido horario o directo, simboliza que la personalidad o el espíritu se manifiesta. Sería interesante este movimiento cuando queremos materializar alguna idea, o también para las personas jovenes que están en procesos de autorrealización.

 – Realizamos a lápiz el dibujo y con papel vegetal lo calcamos con rotulador permanente. En este proceso podemos hacer algún cambio en algun detalle o añadir algun pequeño elemento.

– Finalmente , podemos fotocopiar varias veces el modelo calcado en papel blanco; y así,  probar con diferentes coloreados o compartir este diseño con otras personas.

 

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Mandala de transformación 2

Creando un mandala: inspiración en otro mandala

 Ha llegado el momento, quizá después de experimentar con el coloreado de mandalas, de crear un mandala propio. Estos consejos van destinados a aquellos que no se consideran demasiado creativos o dudan de sus habilidades artísticas.

Una pauta para empezar es escoger una plantilla simple y añadir nuevas líneas o motivos que encajen con el modelo. Esto te va a ayudar a adquirir más seguridad. Se trata de perder el miedo a inventar, no pasa nada si no quedas contento con los primeros intentos.

Y una segunda opción muy interesante es inspirarse en algún modelo que te haya gustado. Puedes, mientras la calcas en papel vegetal,  ir haciendo algunas modificaciones; o bien basándote en la plantilla hacer los cambios directamente mientras la copias en una hoja. Si haces el modelo en papel vegetal después se puede fotocopiar en un papel apropiado y colorearlo.

Un modelo original, dos versiones distintas

Mandala estrella (dos versiones de la misma plantilla)

 Sobre la obra modificada que has realizado, puedes buscar infinitas variaciones. Cálcala cuantas veces quieras, primero en lápiz, después lo pasas a rotulador permanente y sobre esa base haces las fotocopias.

Puedes ir atreviéndote a añadir o quitar líneas y formas, hasta que tu obra sea totalmente diferente al original

 

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Mandala estrella, mandala flor (variaciones)

 

 

Creando un mandala: el coloreado

 

Mismo modelo, diferentes pintores

el mismo modelo, diferentes pintores

 El trabajo con mandalas se está utilizando en ámbitos diferentes. En la pedagogia  hay experiencias muy interesantes, una de las iniciadoras del coloreado demandalas ha sido Marie Pré, una pedagoga francesa que basándose en los actuales conocimientos de la  Neuropedagogía, ha expandido el uso del dibujo centrado o mandala para que los escolares no estén tan dispersos en las clases. También en las Residencias para adultos mayores  animadores o arteterapeutas usan estos dibujos para que los usuarios de estos centros se relajen y potencien sus capacidades y habilidades. El coloreado de mandalas es adecuada para la mayoria de personas.

 

En la actualidad se han ido editando muchos libros de mandalas con plantillas para colorear y también hay muchos modelos que se pueden descargar desde Internet. Está bien comenzar por esta práctica, sobre todo si hace tiempo que no se pinta o se duda de tener habilidad para las artes plásticas. El coloreado tiene otro beneficio, relaja más que la creación de un diseño propio. De todas formas, siempre ponemos algo personal en el hecho de escoger una imagen u otra.

 

Podemos dejarnos guiar por la intuición tanto en la elección del modelo como en los colores a utilizar. También podemos probar con diferentes técnicas, los lápices de colores de toda la vida, los lápices acuareables y el pastel , que es adecuado porque se pueden hacer fondos suaves y después intensificarlos con otros materiales. Se puede fotocopiar o copiar en un papel más grueso también podemos pintar con acuarelas. Todo esto nos permite experimentar y perder el miedo. El mandala es un modelo perfecto y ordenado, y los resultados suelen ser muy bellos. Y si aún así, no se queda uno satisfecho se puede hacer otro intento con el mismo diseño.

Una vez concluido se mira la obra tomando la postura de un observador lo más objetivo posible, si se ha hecho la actividad en grupo siempre habrá opiniones de los demás que nos sean útiles. Se busca una sensación global al mirar el dibujo y se puede hacer un intento de autodiagnóstico, mirando qué gamas de colores hemos utilizado, bien en la gama de los fríos (azules, violetas, verdes) o en la gama de los cálidos (carmines, rojos, anaranjados). Es igualmente importante la forma de combinarlos, contrastados, jugando con matices dentro de un mismo color,o si el resultado es más luminoso u oscuro. En todo esto lo importante es la sensación que tenemos, no se trata de ser demasiado críticos, no estamos tratando de hacer una obra de arte sino algo que nos ayude a contactar con el momento actual.

Hay otra forma interesante de escoger las plantillas y hasta los colores, convertir esta práctica en algo con una intención terapéutica. Sabemos que el mandala concentra y tranquiliza, que ayuda a conectar ambos hemisferios, ya que como tiene un orden interno satisface al hemisferio izquierdo y como tiene una parte artística gusta al derecho. Todo ésto convierte al trabajo con mandalas en una terapia artística. Si añadimos una intención personal y buscamos aquellos diseños y colores que nos puedan ayuda en la situación en la que cada uno se encuentra puede ser todavía más acertado. Podemos elegir diseños geométricos y colores fríos cuando necesitamos estructura interna,  porque las emociones nos desbordan o estamos pasando por un periodo de reorientación, y son apropiados en la etapa de la adolescencia. Los colores cálidos y  diseños más libres y fantasiosos son indicados en momentos más depresivos o también podrían ser indicados para personas mayores. Igualmente a los niños les interesaran mandalas basados en cuentos, con ilustraciones divertidas, que igualmente les ayudan en la concentración.

 

Para concluir y en relación al coloreado de mandalas y adultos mayores, cuando hay limitaciones añadidas al hecho natural de envejecimiento, como la falta de visión, artrosis, Parkinson, son apropiados modelos de líneas claras y zona amplias. Se puede probar con lápices de colores y si la persona ha perdido precisión y habilidad, intentarlo con barritas de ceras o pastel, éste último no requiere tanta precisión en el trazo y se puede trabajar con los dedos.Hasta adultos mayores con demencia senil o Alzheimer conservan en estados bastante avanzados de estas enfermedades la capacidad de colorear un mandala.

Aquí va un ejemplo de mandalas pintados por adultos mayores

 

 Modelos coloreados por adultos mayores